Tres pasos, sin letras chiquitas
No cobramos por «asesoría» abierta. Cada paso tiene un resultado concreto que queda en tus manos, trabajemos juntos o no.
Diagnóstico
Nos cuentas la operación completa: quién es quién, qué se quiere lograr, cuánto dinero se mueve y en qué fechas. Revisamos lo que ya existe — documentos, contratos, mensajes donde se acordó algo.
De ahí sale un diagnóstico por escrito con los riesgos reales, no con una lista de servicios. Si tu operación no necesita estructuración, también te lo decimos: no vendemos lo que no hace falta.
Diseño de la estructura
Te presentamos el camino concreto: qué figura interviene, qué documento sostiene cada paso, en qué orden se firma y se paga, y cuánto cuesta cada tramo. Sin costos «por definir».
Si hay dos caminos posibles, llegan los dos con sus números al lado y tú eliges. Este documento es tuyo aunque después no trabajemos juntos.
Ejecución acompañada
Avanzamos contigo: damos seguimiento a pendientes, avisamos antes de cada fecha y mantenemos a todas las partes viendo lo mismo.
Tú decides, nosotros sostenemos el plan. La operación termina cuando está firmada, pagada y documentada — no cuando se entrega el proyecto.
Lo que puedes esperar de nosotros
- Un diagnóstico por escrito, no una llamada que se olvida.
- El costo de cada tramo desde el inicio, sin partidas por definir.
- Avisos antes de cada fecha, no después de que se pasó.
- Decirte que no cuando la operación no se puede o no te conviene.
- Nada de promesas de «no pagar impuestos» ni de resultados garantizados.
El primer paso es una conversación
Cuéntanos la operación completa. Si no hace falta estructurarla, te lo decimos y no gastas.
Empezar el diagnóstico